Preparar una oposición mientras se trabaja es un reto exigente, pero no imposible. Requiere disciplina, organización y una estrategia clara para optimizar el tiempo disponible sin sacrificar la calidad del estudio ni la estabilidad laboral.
En este artículo se detallan técnicas y consejos para gestionar eficazmente ambas responsabilidades y aumentar las probabilidades de éxito en el proceso selectivo.
1. Planificar un horario de estudio realista
El primer paso es establecer un horario de estudio adaptado a la jornada laboral. Es importante ser realista y priorizar la calidad sobre la cantidad.
Cómo estructurar el tiempo de estudio
- Evaluar el tiempo libre real: Analizar cuántas horas al día o a la semana se pueden dedicar al estudio sin afectar el rendimiento laboral ni la vida personal.
- Aprovechar las mañanas o las noches: Dependiendo de la jornada de trabajo, se puede estudiar temprano antes de entrar o en la noche después de salir.
- Usar los fines de semana de forma estratégica: Reservar los días libres para sesiones de estudio más largas y para repasar lo visto durante la semana.
- Establecer un horario fijo: Crear una rutina ayuda a mantener la disciplina y a consolidar el hábito de estudio.
Ejemplo de horario de estudio para una persona que trabaja de 9:00 a 18:00:
- Lunes a viernes:
- 06:30 – 07:30 → Repaso y memorización.
- 19:30 – 21:30 → Estudio de nuevos temas.
- Sábados y domingos:
- 09:00 – 12:00 → Simulacros y repaso de la semana.
- 17:00 – 19:00 → Resolución de ejercicios prácticos.
2. Establecer prioridades y objetivos a corto plazo
Es fundamental definir metas claras para mantener el enfoque y avanzar de manera progresiva.
Cómo fijar objetivos de estudio
- Metas semanales: Por ejemplo, completar dos temas a la semana.
- Metas mensuales: Realizar al menos un simulacro de examen al mes.
- Metas a largo plazo: Completar todo el temario en un plazo determinado.
Es recomendable dividir el temario en bloques pequeños y evitar la procrastinación con técnicas de productividad, como el método Pomodoro (25 minutos de estudio + 5 minutos de descanso).
3. Aprovechar los momentos muertos
Muchas personas subestiman el tiempo que pasan en actividades cotidianas que podrían aprovecharse para estudiar.
Formas de aprovechar el tiempo muerto:
- Escuchar audiotemarios mientras se va al trabajo o se realiza ejercicio.
- Revisar resúmenes o fichas de estudio en el transporte público o en pausas laborales.
- Practicar test en el móvil durante los descansos.
- Leer apuntes en la hora de la comida o antes de dormir.
Estas pequeñas acciones ayudan a consolidar conocimientos sin necesidad de dedicar horas extras al estudio.
4. Optar por una metodología de estudio eficiente
Cuando el tiempo de estudio es limitado, es esencial aplicar técnicas que maximicen la comprensión y retención de la información.
Métodos de estudio recomendados
- Mapas mentales y esquemas para resumir la información de forma visual.
- Técnica de repetición espaciada para memorizar datos clave en intervalos estratégicos.
- Simulacros de examen para evaluar el progreso y mejorar la rapidez en la resolución de preguntas.
- Estudio activo con autoevaluaciones y resúmenes en voz alta.
Invertir en cursos online o academias especializadas también puede ser una buena opción para estructurar mejor la preparación.
5. Gestionar el estrés y evitar el agotamiento
Estudiar y trabajar al mismo tiempo puede generar una gran carga de estrés, por lo que es importante mantener un equilibrio.
Consejos para evitar el agotamiento
- Respetar horas de descanso y dormir al menos 7 horas diarias.
- Hacer ejercicio para despejar la mente y mejorar la concentración.
- Practicar técnicas de relajación, como la meditación o la respiración profunda.
- Dejar tiempo para el ocio y evitar la saturación mental.
El descanso es tan importante como el estudio, ya que permite consolidar lo aprendido y mantener la motivación a largo plazo.
6. Adaptar la estrategia según la oposición elegida
No todas las oposiciones requieren el mismo nivel de dedicación. Es importante conocer la dificultad de la oposición y el tiempo de preparación necesario para adaptar la estrategia.
Ejemplo de oposiciones compatibles con el trabajo
- Auxiliar Administrativo (Estado, CCAA o Ayuntamiento): Temario asequible y convocatorias frecuentes.
- Correos: Oposición con menos temario y pruebas accesibles.
- Celador en Sanidad: Temario reducido y pruebas tipo test.
- Policía Local o Guardia Civil: Posibilidad de prepararse progresivamente en función de la convocatoria.
Para oposiciones más exigentes, como Hacienda, Justicia o Educación, puede ser recomendable reducir la jornada laboral o incluso solicitar una excedencia si es posible.
7. Contar con apoyo y mantener la motivación
El apoyo de familiares y amigos puede marcar la diferencia en el proceso de oposición.
Consejos para mantener la motivación
- Explicar a familiares y amigos la importancia del proceso para que respeten los tiempos de estudio.
- Unirse a grupos de opositores para compartir experiencias y resolver dudas.
- Recordar constantemente el objetivo final y visualizar los beneficios de conseguir la plaza.
Tener un círculo de apoyo que comprenda el esfuerzo que implica estudiar mientras se trabaja facilita la gestión emocional y el compromiso con el estudio.
Conclusión
Compaginar un trabajo con la preparación de una oposición es un reto, pero con una buena planificación y estrategias adecuadas, es totalmente viable.
Las claves para lograrlo incluyen:
- Crear un horario de estudio realista y adaptado al trabajo.
- Aprovechar los momentos muertos para reforzar conocimientos.
- Aplicar técnicas de estudio eficientes y evitar la sobrecarga.
- Gestionar bien el estrés y el descanso para mantener la motivación.
- Adaptar la preparación según la dificultad de la oposición elegida.
El éxito en una oposición depende de la constancia y la organización. Con una estrategia bien definida y un esfuerzo sostenido, es posible alcanzar el objetivo de conseguir una plaza en la Administración Pública.