Elegir qué oposición preparar es una decisión crucial, ya que implica dedicar meses o incluso años de estudio. Con la gran cantidad de procesos selectivos disponibles, es fundamental analizar factores como la formación académica, habilidades, expectativas laborales y posibilidades de conseguir plaza.

Este artículo ofrece una guía detallada para identificar la oposición que mejor se adapte a cada perfil y maximizar las oportunidades de éxito.

1. Definir el objetivo: ¿por qué opositar?

Antes de decidir qué oposición preparar, es importante reflexionar sobre los motivos para opositar. Algunas preguntas clave que pueden ayudar en este proceso son:

  • ¿Se busca estabilidad laboral y seguridad económica?
  • ¿Se tiene interés en un sector específico o se quiere acceder a la Administración Pública sin preferencia por un área concreta?
  • ¿Se prefiere un trabajo dinámico o de oficina?
  • ¿Se está dispuesto a cambiar de residencia si la plaza lo requiere?
  • ¿Se dispone del tiempo suficiente para preparar una oposición exigente o se prefiere una opción con menor dificultad?

La respuesta a estas preguntas ayudará a orientar la elección de la oposición adecuada.

2. Evaluar la formación y los requisitos de acceso

Cada oposición tiene requisitos específicos en cuanto a formación académica. Antes de elegir una, es imprescindible asegurarse de que se cumple con los requisitos de acceso.

Oposiciones según el nivel de estudios

Con educación secundaria obligatoria (ESO) o equivalente

  • Auxiliar Administrativo del Estado, Comunidades Autónomas o Ayuntamientos.
  • Celador en Sanidad.
  • Agente de Hacienda Pública.
  • Policía Local (según requisitos adicionales).

Con bachillerato o formación profesional de grado medio

  • Administrativo del Estado, Comunidades Autónomas o Ayuntamientos.
  • Bombero.
  • Guardia Civil o Policía Nacional.
  • Ayudante de Instituciones Penitenciarias.

Con grado universitario o formación profesional de grado superior

  • Cuerpo General Administrativo de la Administración del Estado (A2).
  • Técnico de Hacienda.
  • Maestro de Educación Infantil o Primaria.
  • Técnico en Sanidad (Enfermería, Fisioterapia, etc.).

Con licenciatura o grado universitario específico

  • Inspector de Hacienda, Seguridad Social o Trabajo.
  • Juez o Fiscal.
  • Profesor de Secundaria o Formación Profesional.
  • Administración General del Estado en el Grupo A1 (Técnico de la Seguridad Social, Interventor, etc.).

Si no se cumple con el nivel de estudios exigido, no será posible acceder a la oposición, por lo que este es un primer filtro determinante.

3. Evaluar la dificultad de la oposición

El nivel de exigencia varía en función del número de temas, el tipo de pruebas y el nivel de competencia entre aspirantes.

Oposiciones más asequibles (menos de 50 temas)

  • Auxiliar Administrativo del Estado, Comunidades Autónomas o Ayuntamientos.
  • Celador o Personal de Servicios Generales en Sanidad.
  • Correos.
  • Policía Local (según localidad).

Oposiciones de dificultad media (50-100 temas)

  • Administrativo del Estado o de Comunidades Autónomas.
  • Agente de la Hacienda Pública.
  • Bombero o Guardia Civil.
  • Maestro de Educación Primaria o Infantil.

Oposiciones difíciles (más de 100 temas y varios años de estudio)

  • Técnico de Hacienda o Inspector de Hacienda.
  • Juez, Fiscal o Abogado del Estado.
  • Cuerpos Superiores de la Administración (Grupo A1).
  • Profesor de Secundaria.

Cuanto mayor sea la dificultad de la oposición, más tiempo de preparación se necesitará. Es importante ser realista y valorar si se cuenta con el tiempo y la capacidad para afrontar el reto.

4. Condiciones laborales y salidas profesionales

Es importante evaluar qué tipo de trabajo se quiere desempeñar una vez obtenida la plaza.

Factores a considerar

  • Salario: Varía según el grupo y nivel del puesto.
  • Horario: Algunas oposiciones tienen horario fijo de oficina, mientras que otras requieren turnos rotativos o disponibilidad total.
  • Posibilidad de promoción interna: Algunas oposiciones permiten ascender a niveles superiores con el tiempo.
  • Ubicación de la plaza: Algunas oposiciones tienen plazas en todo el país (como las del Estado), mientras que otras son autonómicas o locales.

Ejemplo de sueldos aproximados según el tipo de oposición

  • Auxiliar Administrativo: 1.200 – 1.600 euros al mes.
  • Administrativo del Estado: 1.500 – 2.000 euros al mes.
  • Guardia Civil o Policía Nacional: 1.800 – 2.400 euros al mes.
  • Maestro de Educación Primaria: 2.000 – 2.500 euros al mes.
  • Técnico de Hacienda: 2.500 – 3.500 euros al mes.
  • Juez o Fiscal: 4.000 – 6.000 euros al mes.

Es fundamental analizar las condiciones laborales y asegurarse de que el trabajo se ajusta a las expectativas personales y profesionales.

5. Investigar el número de plazas y la competencia

Algunas oposiciones tienen muchas plazas disponibles, mientras que otras convocan pocas plazas y son altamente competitivas.

Factores clave

  • Oposiciones con muchas plazas: Suelen ofrecer más oportunidades de obtener una plaza, aunque la demanda también es alta.
  • Oposiciones con pocas plazas: Suelen ser más difíciles, pero si hay poca competencia, pueden ser una buena opción.

Consultar la Oferta de Empleo Público (OEP) cada año permitirá conocer cuántas plazas se convocan y tomar decisiones más informadas.

Conclusión: cómo tomar la mejor decisión

Para elegir la oposición adecuada, es necesario analizar:

  • La formación académica y los requisitos de acceso.
  • La dificultad del proceso selectivo y el tiempo de preparación necesario.
  • Las condiciones laborales y el salario del puesto.
  • La cantidad de plazas ofertadas y la competencia en cada convocatoria.

Si aún existen dudas, es recomendable consultar a academias especializadas, foros de opositores o incluso personas que ya trabajan en la Administración Pública para obtener una visión más clara de cada proceso.

Opositar es un compromiso a largo plazo que puede definir el futuro profesional, por lo que la elección debe hacerse con información y planificación.